HILOS DE ORO / Granada Gallery / Mayo 2019

Al acercarse a las obras de Eugenia Viña, más conocida por un lado picante de palabras y juegos filosóficos, se descubre un mundo pictórico dividido por un eje. No porque éste separe, casi que actúa como tronco, como sostén del que cuelgan todas sus partes. Centro que se erige totémico presentando voraz la doble impresión de niña traviesa que juega y la mujer carnal y guerrera, audaz.

Son las pinturas emocionales de Eugenia Viña que florecen, desde las entrañas, brutales, pasionales, cargadas de materia. Como en un yin y yang los universos conviven en un todo, y los opuestos se compensan. Colores que arden, verdes y dorados apoyados en violetas. Abunda un mundo natural que por momentos es bosque nevado y por otros, selva, con vulvas que se abren como flores, que alimentan carnívoras el fuego, donde las espinas son caricias y los destellos mordeduras.

Un chancho reposa gélido sobre un rojo intenso y un arbusto gigante le hace sombra. Quizás esta línea central que se repite como eje, nos recuerde a los ojos de un gato que acumula luz durante el día para ver mejor de noche. En sus pensamientos plantea la duda: “Tengo una deuda entramada que debo coser por partes. Con qué hilos es todavía mi pregunta.” Astuta como un gato en la oscuridad, se muestra viva, con sus tesoros, con sus helechos que son garras y negros que son furia, barroca, enseñando todas sus partes, caprichosas, fuertes, maternales. Mujer de algodón y hielo, que cose deudas con hilos de oro.

Debbie Reda – Curadora

Texto de Romina Arzola: http://www.ramona.org.ar/node/68123